Había una vez en el país del cubensis unas criaturas muy pequeñas que divagaban por las afueras de su ciudad. Existía gente numoc que trabaja un tercio del día y gente atelob a la cual le gustaba distraerse. Los numoc todo el tiempo le decían a los atelob frases como: nene, ponete a laburar. O cosas como: me tenés los huevos llenos con el ruido de la batería, ponete a hacer algo con tu vida.
Era una pelea constante: numoc quejándose y peleándose entre ellos y los atelob trantando de relajarse, evitando la gente cortamambo.
Pasaron los años, hasta que un día los atelob decidieron reunirse para buscar la forma de vivir en paz, sin que nadie moleste a otro ni le diga como tiene que pensar. Los atelob pudieron comprobar que la raíz del problema venia de los panzones a rayitas, ellos controlaban a los numoc por medio de cajas bobas e historias de ovnis en la radio.
Unidos los atelob comenzaron a reunirse a cantar canciones con la idea de abrir la mente de los numoc, depositando en sus letras todos sus sentimientos.
Esto no le gusto mucho a los panzones a rayitas, quienes por culpa de una sobredosis de poder perdieron la cordura.
Herramientas humanas con uniforme verde fueron enviadas bajo en el mando del gobierno (otra herramienta de los panzones) a callar a los atelob. Palos y caballos terminaron silenciando las últimas notas transportadas por el viento.
Y así terminó la historia, por lo menos por ahora. Tal vez algún día los atelob decidan volver con sus instrumentos a transmitir sus sentimientos para abrir las mentes de los numoc y puedan ser todos felices, hasta los panzones.

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